Siempre me ha gustado llevar un ritmo de vida flexible. Cursé el bachillerato en un Instituto en el que controlaban bastante la asistencia; pero yo, cuando no me sentía con ganas de pasar allí alguna mañana o tarde, le pedía a mi padre que me firmara un justificante como que había tenido que ir al médico, y me “saltaba” las clases, para quedarme en otro sitio, haciendo otra cosa que me permitiera coger fuerzas y ganas para luego ir a clase con ilusión y ganas de aprender.
Tengo que agradecerle a mi padre, entre otras muchas cosas, que confiara en mí y que entendiera que aquellas horas lectivas no las iba a desperdiciar, sino que iban a ser empleadas para servir mejor al propósito de aprender más y cumplir mejor con mis estudios. Hoy en día, al tener mi propia empresa, ya no tengo “control de asistencia”, aunque, en diferencia con mi periodo de estudios, me pagan por asistir al trabajo. Pero, aún así, procuro aplicar todo lo que puedo la flexibilidad.
En las empresas del sector TIME, definición impulsada por Carlos Blanco, los inicios empresariales típicos (uno o varios emprendedores desde casa o desde oficinas compartidas, con actividad de autoorganización más que de cara a clientes, etc) la actividad suele ser muy flexible; si quieres “ponerte a trabajar” lo mismo te da hacerlo una hora después, pero, sabes que, invariablemente, si quieres terminar tu trabajo, vas a tener que quedarte una hora más… conozco muchos emprendedores que han estado años sin apenas vacaciones ni días libres, y yo mismo he pasado por ello. Pero, qué queréis que os diga, a mí me encantaba cuando, en pleno 20 de junio, cuando todo el mundo “reventaba” de trabajo y de ganas de irse de vacaciones, yo podía irme a las 12 de la mañana a la piscina a darme un bañito y tomar el sol. Eso te hace sentirte realmente libre (por aquel entonces yo me ponía una foto de “Neo” en el messenger, pues me “había liberado” de Matrix, la cuadriculada realidad
)

Foto: teclado “flexible” (visto en Noticias-de.com)
La experiencia me dice que, según van creciendo las empresas, se pierde flexibilidad para los emprendedores, sobre todo en tema de horarios. Cuando la empresa no supera el umbral de micropyme (hasta 10 empleados), opino que es conveniente “dar ejemplo”, siendo el primero en llegar y el último en irte. Además, suele ser absolutamente necesario durante el periodo de organización de la empresa, si quieres que dicho periodo acabe rápidamente, hacerlo de este modo (no digo que a un negocio de este tamaño que lleve 10 años funcionando del mismo modo haya que ponerle una dedicación de sol a sol, porque entonces ni es negocio ni es nada
). Posteriormente, finalizado ese periodo de organización, o con un crecimiento de la empresa en empleados especializados, seguramente el emprendedor podrá adoptar de nuevo una flexibilidad en los horarios (ojo: siempre que el emprendedor haga ver a su gente que la flexibilidad se la tiene ganada, cosa que, en este mundo de “poner etiquetas a cosas y personas” para clasificarlas a primera vista, no siempre es fácil (me refiero a que alguien que te acaba de conocer, puede pensar que te han regalado tu posición o que aplicas la flexibilidad “por trabajar menos”, en vez de “por trabajar mejor”)).
De todos modos, la flexibilidad no sólo se aplica a los horarios. También se puede aplicar a los espacios. Un emprendedor TIME que empieza suele hacerlo desde casa, o buscando localizaciones cercanas, en las que, además, suele poder configurar su espacio laboral más a su medida, de manera normalmente más confortable que la de los “cubículos” corporativos. Yo también me he beneficiado mucho de esto, buscando siempre localizaciones muy cercanas a mi casa para mis oficinas, y ahorrando mucho tiempo y esfuerzo que, de otra manera, gastaría en transporte, y que, de este modo, aprovecho para trabajar, o para descansar y luego poder trabajar mejor. Yo y mi empresa nos beneficiamos de ello. Pero, al igual que con el uso del tiempo, para emprendedores con empleados y compañeros de trabajo, recomiendo el consenso y dar ejemplo, pues la empresa ya no la forman ellos solos: es imposible contentar a todo el mundo sobre la localización de las oficinas, pero sí que es seguro que si el emprendedor las traslada a un lugar que sólo le convenga a él, logrará un consenso negativo en los demás.
Para resumir y finalizar, tener gusto por la flexibilidad es una característica muy conveniente para ser emprendedor. Algunas veces, la mayoría, jugará en tu contra porque te quedarás más de lo planeado para terminar tu trabajo. Otras veces, sin embargo, jugará a tu favor y te permitirá tomarte descansos y configurar tu vida laboral justo del modo que a tí te conviene (por ejemplo, yo durante la jornada de verano en Addoor no he estado haciendo el mismo horario que mis compañeros, pues con el calor de verano me cuesta dormirme pronto por las noches y levantarme a las 7 para ir a las 8 sería una p”$%&a… así que he preferido ir más tarde y luego trabajar por las tardes; echo más horas, pero más a mi ritmo. Otro ejemplo: he podido volver de las vacaciones “poco a poco”, tomándome una semana a medio gas (no en cuanto a horas, al final más de 8 cada día, sino en cuanto a “presión de horarios”…)). Hay gente que, si le gusta su trabajo, aunque tenga que estar al final muchas más horas, esos pocos “momentos de gloria”, le compensan.
Y aquí termino este artículo, elaborado con flexibilidad, gracias a mi repentino insomnio de hoy (ya os dije que, aunque a veces no lo parezca, la mayoría del tiempo la flexibilidad se usa para trabajar más…
¡Saludos, compañeros!