En 2.005 decidí hacer un MBA-P en el Instituto de Empresa, Madrid, porque aprender Administración de Empresas, siendo como soy una persona orientada a la acción (empresarial), era una deuda pendiente que tenía con mi educación. En 1.998, mientras estudiaba 3º de la carrera de Publicidad, comencé 1ª de Administración y Dirección de Empresas en la UNED, pero al final del curso me di cuenta de que me sería más útil dedicar el tiempo que dedicaba a esa nueva carrera a aprender inglés y manejo de internet, y hacer un master una vez hubiese trabajado durante unos años.

Bien, he de decir que, aunque para mí el mejor master ha sido tener mi propia empresa, y montarla desde 0, el contenido del master, y, sobre todo, la actitud que te imprime, el espíritu crítico que te da, merece la pena. El master ha contribuido a hacerme más eficaz como trabajador, como negociador, y como administrador de mi tiempo (aunque cualquiera que haya trabajado unos años en empresas dinámicas, y, sobre todo, si ha dirigido su propio proyecto, ya puede poseer esas habilidades en un nivel alto antes de comenzar un master).

Voy a hablar del caso que conozco: el Instituto de Empresa. Me consta que los programas del IE, dentro de que, en general, en toda la Educación Española se preparan buenos “empleados de multinacionales”, son de los más orientados, entre las Escuelas de Negocios, al empresarialismo. Sin embargo, al menos en mi programa, encontré que la orientación que tienen no es la óptima, pues es en exceso teórica (y así lo planteé en el feedback por escrito que se permite dar a los alumnos del programa), y no se encargan de presentar a los posibles emprendedores aspectos más reales del día a día que van a tener que afrontar. Se habla mucho de la financiación, se consiguen charlas con empresarios que fueron emprendedores hace ya muchos años, o se traen casos muy especiales de emprendedores; todo excesivamente teórico. Con ello, se forman unos “candidatos a emprendedores de Business Plan”, que logran ver la tarea emprendedora de un modo romántico y un tanto idealista, pero que, en un porcentaje muy elevado, no suelen atreverse a dar el paso de salir de sus a menudo ”confortables” puestos en grandes empresas para tomar caminos más arriesgados pero, posiblemente, más satisfactorios. No sé si esto cambiará con el largo plazo, pero me parece que no.

Otra cosa son los MBA Executive, donde, por el número de proyectos presentados a los concursos de empresarialismo del IE, parece que sí que cala más profundo la intención de poner en marcha proyectos propios, empresas de esas que tanto necesita España.

Creo que el Instituto de Empresa haría mejor en acercar a empresarios más jóvenes, a casos más cercanos y con los que los alumnos puedan sentirse más identificados, si quieren cumplir de manera más exacta con ese posicionamiento que les hace ser líderes en empresarialismo entre los MBA’s. Unos pocos más de empresarios nunca le vendrán mal a nuestra sociedad :-)

Actualización 27 septiembre: veo que también EOI se posiciona como “fomentamos el espíritu emprendedor, con más de 3.500 empresas creadas por nuestros alumnos”.

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