Como ya dije en mi post anterior, mi rendimiento bloggero en verano se reduce mucho. La energía está muy justita, después de un año de duro trabajo, y el sol te llama a salir. Es el momento donde menos me compensa estar en casa con el ordenador, y lo aprovecho para hacer vida lejos de este aparato.

Con todo, antes de irme de vacaciones quería hacer un post o, si me da tiempo, dos. Tengo varios preparados para publicarlos a mi vuelta, pero no usaré la herramienta de publicación diferida porque me gusta tener y dar feedback fresco e inmediato a mis respetados lectores. De momento aquí va una pequeña reflexión sobre las estrellas y los equipos… que me viene a la cabeza a cuenta de contemplar en el Telediario lo que está pasando en McLaren, el equipo de la Fórmula 1, y la reacción de Fernando Alonso. (yo creo que si se prohiben órdenes de equipo para colaborar también deberían prohibirse para “elegir” a uno de los pilotos, pero esa se otra historia :-) Volviendo al tema: ¿Hace bien un profesional en cambiar de equipo o empresa cuando todo le va bien? Probablemente depende de las circunstancias que le fuerzan al cambio.

Desconozco todos los detalles de la operación de cambio de Alonso desde Renault a McLaren, pero, posiblemente, le hicieron una oferta “que no podía rechazar”: mejor salario, mejor coche, más “variable” (en forma de derechos de imagen, etc). Tampoco se preveía que hubiera otro compañero que le fuera a frenar la “progresión”. Probablemente fue una decisión lógica, y, aunque Alonso esté teniendo una temporada dura, es posible que al final vuelva a ser campeón, que seguro que es algo que a él, personalmente, le compensa más que ese extra salarial que puede estar consiguiendo. Y, a la larga, seguro que le compensa más incluso salarialmente.

Concluimos, pues, que el cambio era lógico; si cambia y gana, era lo lógico; en cambio si no se hubiese cambiado cuando podía hacerlo, y no hubiese ganado, mucha gente, posteriormente, se lo recriminaría. Pero, ¿qué pensaremos si no gana? Que igual no tenía que haberse cambiado. Particularmente, yo creo que esas decisiones de cambio, aunque parezcan “lógicas”, hay que pensarlas no dos, sino cuatro veces; porque, el hecho de triunfar dentro de un equipo humano es una rareza, han de darse todos los factores, ha de producirse una auténtica “alineación de planetas”, y más en el mundo más competitivo que creo que existe, que es el de la Fórmula 1, donde las victorias se deciden por fracciones de segundos y por detalles realmente nimios.

Si un profesional está a gusto en una casa, que está haciendo las cosas bien, que lo mima, que lo engrandece y lo hace ganador… y tiene una oferta “irrechazable”, tiene que pensarlo dos veces, porque, aunque quedarse es un riesgo, lo arriesgado es no arriesgar :-)  Piénsalo tranquilamente y ya verás que este trabalenguas tiene sentido, tienes todo el verano ;-)   Saludos!

Alonso

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